jueves, 9 de enero de 2014

¡Qué tiempos!

El día tan solo y tan violento,
voy como hada por doquier
sí, como dulce en un cenicero,
aunque con esperanza de que la intemperie
pueda abrigarme de las olas con desenfreno.

Mis alas están más fuertes
vigorosas de tanto apogeo.
Deslumbran el color
que no es color sino destellos,
vuelo observando el tiempo
me doy cuenta que lo pierdo.

¿Cómo llamase a eso que no veo?
sino que siento
Y me da miedo.
Tiempo, tiempo...

Cada vez te comprendo menos,
pero haré lo posible por no perderte
porque vuelo sin noción del tiempo
y eso me arrastra a volverme demente
pero de momento.
¡ay qué tiempos los de ahora no son nada llevaderos!
pero ahí estamos en la lucha,
comenzando con el pie derecho.