sábado, 28 de septiembre de 2013

Hambre

A sus 12 años, un niño transita sin dirección, respira vigorosamente y divisa como a lo lejos ondea una bandera. Piensa que es bonita sin comprender por qué se castiga con atrocidades a su Venezuela. Se sienta en el árido suelo y le invade un vacío que carcome todo su cuerpo. Sus ojos empiezan a desorbitarse. Se autocuestiona ¿Habrá algo mañana? el dolor lo hace querer volver al vientre de su madre, el sonido lo obliga nuevamente a doblarse, a pedir ayuda. La furia de la bestia interna, ruge, implora, duele,  el sonido de su estómago le abuchea “tengo hambre!”.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Descubrí.


Descubrí los sueños, y lo fascinante que puede ser verte,
aunque sea consciente de que a lo mejor no seas para mí,
pero me conformo que el universo me permita observarte, tocarte, y acentuarme en tus labios.
Descubrí que allí en mi mente,
no hay límites, ni fronteras que me detengan,
sólo tú y yo somos plenos y dichosos,
por el sólo hecho de saber que es un amor correspondido.
Descubrí que esos sueños son interminables,
y que allí somos dos almas que habían esperado estar juntos
hasta el fin de nuestro último aliento,
descubrí en mis sueños lo inimaginable,
y lo importante que pueden ser las simplezas,
cómo un día tomando té disfrutando de las bellezas que la vida nos regala,
deleitándonos con los Beatles, los Guns, o tal vez,
compartiendo un poema de Benedetti,
o sólo quizás sentados frente al mar, imaginándonos cómo seremos en una década,
o quizás caminado con las manos entrelazadas filosofando,
o quizás en silencio,
escuchando sólo el vibrar de nuestros cuerpos cuando se juntan,
dónde la imperfección es razonablemente perfecta,
y en el que me doy cuenta que eres esa persona que necesito,
que quiero, y que al final de la tempestad,
tú eres el sol que irradia mi piel cuándo se encuentra fría de los vaivén de la soledad que me acongoja.

.. Finalmente descubrí cuanto te amo.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Café-pan

La noche anterior desperté de una manera tan súbita que el corazón lo sentía como una bomba atómica a punto de estallar. Ese sueño en el que caía completamente enloquecida por un artefacto electrónico un poco extraño por no decir extraterrestre, era como una especie de licuadora fusionada con una cafetera, lo cual, tal cosa emitía un sonido peculiar, como si escuchase un burro rebuznar. A medida que veía el artefacto despertaba una gran angustia en mí. Seguidamente, introduje allí un pan, después de un proceso de mutación, salía de ese artefacto un delicioso café negro, sí negro, de ese color oscuro tan característico, que no es un color sino un negro sin color y sin luz. Luego, me serví el café y me lo tomé, bueno el pan que era café, o el café que era el pan. Al día siguiente desperté con el sabor del café-pan pero este era muy amargo como esos guarapos que dan en los velorios, con ese sabor lleno de: agonía, dolor, desespero y morbosidad. Retrocedí a la noche anterior, y divisé que había conciliado el sueño con hambre. Me dije: No volveré a dormir sin cenar.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Al oído.

Susúrrame al oído que soy lo que más anhelas,
dime al oído que revives cada vez que me piensas,
murmúrame despacio pero sin pausa el pavor que sientes
si me fallas,
cuéntame al oído la risa que te da verme sonrojar
cuando me dices cosas palpitantes,
mascúllame al oído la vehemencia de nuestra ternura,
y balbucéame al oído  todo lo que quieres de mí.
Definitivamente, 
susúrrame al oído pero sin titubeos el apetito insaciable de nuestros besos,
Y nunca jamás te detengas.

martes, 3 de septiembre de 2013

Adicta.


Pasó esporádicamente sin darme cuenta,
un día frío, un día agonizante,
un día melancólico,
cuando vislumbre tus labios,
labios pulcros y exquisitos,
que chocaron tiernamente y
a la vez pasionalmente con los míos ,
sí, esos labios ingenuos, frágiles, dulces,
que me susurran versos,
versos de amor,
versos que surcan mi alma,
versos que tocan poesía
y me embriagan.

Hipnotizantes labios que diviso con regocijo,
que beso y beso,
que me besan,
labios que dejaron de ser míos,
en el momento que dejaron de ser vírgenes
por tu boca,
en ese preciso momento que estaba en un abismo
tus besos fueron mis salvavidas.

Besos que aprecio, que anhelo,
que detesto porque violan mi corazón,
y me hacen terriblemente tuya,
esos besos inocentes que se convierten en nocivos para mí,
porque ahora soy completamente dependiente de ellos.