martes, 13 de agosto de 2013

El hombre que quiero.

El hombre que quiero, es el que tiene puesta una sonrisa cuando yo estoy triste y me contagia, es el que se impresiona por cosas pequeñas, pero hace que yo las haga notar para recordarme que no pueden pasar desapercibidas dado que, las simplezas son tan extraordinarias que de ahí parte la gran importancia de vivir.
El hombre que quiero, se le ocurre todo el tiempo improvisar para salir de la monotonía, porque él tiene muy en claro que no pretendo sentarme todos los días en el mismo sofá, él vive soñando, sueños fortuitos, sueños conmigo, sueños bonitos.
El hombre que quiero además de ser amante, es sin quererlo un guía el cual aprendo todos los días, porque imparte sus conocimientos, él sabe a dónde va, tiene en cuenta que a cualquier parte iría con él, de igual forma, es consciente que mi amor hacia con él, es libre, me conoce tanto, que si me cortas las alas, y me encierra en una jaula ese amor puede ir minimizándose, estaré triste, pero él necesita verme feliz, feliz siendo de él, pero no completamente atada, porque mi alma se la pasa caminando y en constante movimiento, pero siempre teniéndolo presente.
El hombre que quiero es inteligentísimo, pero no porque se haya leído un gran repertorio de libros, ese hombre es inteligente en la toma de decisiones y está al tanto, que a veces cuando digo “NO” es porque sabe que es un rotundo sí,  un sí de más, más de él, más amor, más caricias, más de mucho más.
El hombre que quiero, no lee sólo libros , va más allá, se la pasa leyendo mis ojos y tocando mi alma, tiene tan buena ortografía que sabe pausar cuando cree que va muy rápido, colocando punto y coma en el preciso momento.
El hombre que quiero tiene el autoestima alta, pero no es porque está pendiente de su físico ni de su indumentaria, los hombres metrosexuales no van conmigo, tiene el autoestima tan alta porque sabe que no es superfluo, sabe que tiene un lugar en la vida y en mi vida, también sabe que se lo merece, porque se ama y por ende me ama, por tanto trasmite amor y eso me encanta.
El hombre que quiero no vive de apariencias, él comprende que las máscaras son sólo para carnaval, él es astuto para tomar las riendas de su vida, pero sobre todo es astuto para dirigirse a mí, tiene tan buena oratoria que me envuelve, pero no sin dejar atrás, es astuto porque calla en el momento acertado.
El hombre que quiero puede ser alto, bajo, flaco o gordito, tampoco es un hombre sin debilidades, todos las tenemos, al igual que yo, tiene miedos, y flaquea en oportunidades, pero yo seré la base que lo empuje a salir si está en un abismo, quizás no le guste el mismo escritor(a) pero trata de interesarse en cierta forma de ello, porque de esa manera aprende más de mí.
El hombre que quiero no vive por vivir, sino para sentir, para amar, para tocar, pero sobre todo para apreciar, ese hombre quizás es temperamental o bipolar, de pronto un poco fuera de lo normal, pero ese hombre me mata, porque además de no ser perfecto tiene un gran potencial.

Ese hombre es imperfecto, a la vista de otros, pero la imperfección está dentro de la perfección, o quizás la perfección no exista pero a mi realidad, ese hombre se parece cada vez más a ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario