sábado, 16 de noviembre de 2013

Sensaciones

Tengo la sensación de que la brisa golpea suavemente mi espalda. Como dándome palmaditas fuerte pero despacio, es como si quisiera hablar y me  susurra al oído un guiño esperanzador para darme fuerzas de esas golpizas que proyecta mi espalda llena de tantas anécdotas incontables, y que ha sido el escudo que ha permitido que no traspasen las flechas desventuradas  de la vida, pero que muchas veces han circundando poco a poquito por todo mi cuerpo, como una catarsis maligna. Siento la brisa sobre todo en mi cara, la escucho distorsionada, que cabalga por mis ojos y me hace pestañar muy rápido, me besa los labios y simultáneamente la mejilla, siento frío, confusión y se me eriza la piel por el atontamiento que me produce aquella aura que se posa ardientemente ante en mí, continúo tratando de describir tal cosa, pero no puedo.


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