martes, 8 de octubre de 2013

A blanco y negro.

Transitaba con una mano en el bolsillo y otra balanceándose simultáneamente rozando su pantalón,  dejando sus huellas a medida que avanzaba por la calle. Sí, esa calle que arropa historias, misterios y secretos, con personas marchando en busca de una historia y otras construyendo su propia historia. Súbitamente dos balas impactaron a Rodrigo en la nuca y en la espalda, hubo un fuerte bullicio de los demás transeúntes. En ese instante, la calle arrebató  los sucesos de la muerte de aquel muchacho y la dejó inmersa ahí en su álbum de tantas historias como un retrato a blanco y negro.


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