viernes, 20 de septiembre de 2013

Descubrí.


Descubrí los sueños, y lo fascinante que puede ser verte,
aunque sea consciente de que a lo mejor no seas para mí,
pero me conformo que el universo me permita observarte, tocarte, y acentuarme en tus labios.
Descubrí que allí en mi mente,
no hay límites, ni fronteras que me detengan,
sólo tú y yo somos plenos y dichosos,
por el sólo hecho de saber que es un amor correspondido.
Descubrí que esos sueños son interminables,
y que allí somos dos almas que habían esperado estar juntos
hasta el fin de nuestro último aliento,
descubrí en mis sueños lo inimaginable,
y lo importante que pueden ser las simplezas,
cómo un día tomando té disfrutando de las bellezas que la vida nos regala,
deleitándonos con los Beatles, los Guns, o tal vez,
compartiendo un poema de Benedetti,
o sólo quizás sentados frente al mar, imaginándonos cómo seremos en una década,
o quizás caminado con las manos entrelazadas filosofando,
o quizás en silencio,
escuchando sólo el vibrar de nuestros cuerpos cuando se juntan,
dónde la imperfección es razonablemente perfecta,
y en el que me doy cuenta que eres esa persona que necesito,
que quiero, y que al final de la tempestad,
tú eres el sol que irradia mi piel cuándo se encuentra fría de los vaivén de la soledad que me acongoja.

.. Finalmente descubrí cuanto te amo.

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